viernes, 4 de diciembre de 2009

Semblanza de Antonio Pascual Cabello

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Alumno del Colegio Gran Capitán (1956-1961)

Se ha dedicado toda su vida a investigar e inventar y está dispuesto a subir al CIELO, CON SU DIGNIDAD DE OBISPO DEL BIEN, MONTADO EN UN AUTOGIRO DE SU INVENCION



Año 1957

Aprovechando las fiestas de la Inmaculada, se celebraron en el Colegio Gran Capitán unas jornadas festivas, en las que como colofón se celebró una velada de “Magia” en el Hall del Colegio, que estuvo a cargo del compañero Antonio Pascual Cabello, gran aficionado en estas “artes”. Remató su actuación con un simpático “ejercicio”, en el que del interior de dos tazas blancas superpuestas, hizo salir primero “agua”, simbolizando la riada de Valencia y luego, volvió a sacar una abundante cantidad de arroz, como signo de la cosecha de la esperanza y la prosperidad que deseaba para los compañeros de la ciudad del Turia.. El amigo Pascual, con aquellas gafas, tan “antiguas” que habitualmente utilizaba, sonrió (cosa rara en él), de alegría ante los aplausos de los muchos compañeros que presenciamos aquel simpático experimento, y había hecho patente SU PROFECIA DEL PROGRESO PERMANENTE DE LA COMUNIDAD VALENCIANA.

Antonio Pascual, desde su tierna juventud que transcurrió en la calle Aceituno nº 14, del simpático barrio de San Agustín en Córdoba, siempre demostró que la horma de sus “zapatos” se le quedaban pequeños, para las inquietudes tanto espirituales como científicas que siempre demostró.

Era muy niño aún, cuando su padre (gran mecánico), le compró un CINE NIC, de aquellos que nos volvían locos a los niños de aquella época. Quizás ese fue su primer contacto con la técnica que ya nunca abandonaría. Por debajo de su casa vivía el organista de San Lorenzo, que se llamaba Antonio, este gran hombre, aunque ciego, era un sabio en todo lo que opinaba. Su gran reparación en temas musicales, los completaba con visiones “proféticas”• y él dijo de “Pascualin”. –Este chiquillo, con nada que se ponga gafas adecuadas, será una persona muy despierta y con una gran visión de futuro, ya que tiene un talante muy espiritual, solidario y científico.

Con las gafas incorporadas a su rostro, aunque muy antiguas, le permitían ver todo aquello que le interesaba, Ingresó en el Colegio Salesiano, y a la calla callando, decidió irse para hacerse “curilla” salesiano en Montilla. Al final aquello no lo vio claro y desistió de ello.

Ingresó en la Universidad Laboral, Colegio Gran Capitán y allí ya dio sobradas muestras de inquietud e investigación. Recuerdo perfectamente que cuando volvíamos del campo de deportes y después de presenciar aquellas “fallidas” pruebas de lanzamiento de un cohete por parte de alumnos del Góngora, él dijo: Si el Padre Roses, me dejara, yo haría subir un cohete cuatro o cinco veces mas grande que ese y al triple de altura. Tengo todos los cálculos hechos desde que nos proyectaron y comentaron la película Calabug, Solamente necesito materiales y tiempo para las pruebas. La gente cree que a mi solamente me gusta “la Magia”, pero yo sobre todo, soy un cientifico en constante investigación.

Antonio Pascual Cabello, nada más salir de la Universidad se colocó en la empresa Aer-Liper, en la sección de motores, allí coincidió con Francisco Morales Cerezo y Pedro Barrios Alfaro, estos últimos en la sección de mecanizado.

Paco Morales, le conocía bien pues además de ser compañeros en la Universidad y trabajar en la misma empresa durante casi treinta años, fue uno de los que se fue con él a estudiar a Montilla, estando en los Salesianos..

Los que le conocimos nunca pudimos imaginar que este hombre de carácter serio y pensativo, muy aficionado a los juegos de “Magia”, fuera un perfecto enamoradizo. Disfrutaba como un “cosaco” con sus conquistas, y fue ésta práctica de “conquistador”, la que realizó durante mucho tiempo, además con éxito.

Me cuenta Paco Morales, que uno de sus primeros inventos fue el hacer andar a un motor solamente con agua. No se como lo hizo, me comenta, pero el motor logró andar. Algo más tarde ý adelantándose al movimiento ecológico diseñó un “Relé-Regulador”, con vista a instalarlo en las casas. Este Relé, comparaba el consumo de agua con el consumo de electricidad. A más consumo de agua, disponías de menos electricidad y viceversa. Esto haría que la gente ahorrara. Quiso patentarlo y las grandes multinacionales se opusieron.


Como hemos dicho él era un futurista ecológico y pensaba continuamente en el hombre en el supuesto de que se pudiera quedar solo. “Con este jaleo de casamientos y no casamientos, puede llegar el día, que al hombre le falte su pareja”. Por todo ello inventó una máquina que él la denominó “La placentera”. Dicha máquina consistía en una plataforma que dispuesta a la altura de tu cintura, te permitía que te echaras en ella boca a bajo, con toda la comodidad del mundo. Una vez acomodado en esa postura, le dabas a un botón y esa dichosa máquina o plataforma, realizaba unos movimientos o vibraciones, que ni la mejor vedette del mundo te los hubiera mejorado. Dice Paco Morales, que los que probaron esa máquina, sintieron como si una “burbuja” de placer discurriera lentamente por toda la columna vertebral. Según ellos era algo insuperable. Animado por el éxito de su máquina “placentera” quiso patentarla, pero parece ser que su compañero, Barrios Alfaro, dio el chivatazo, y todas las trabajadoras del “amor” de Córdoba, (Cercadillas, Calle la Feria, Cardenal González, y hasta las de los Patos y los Portales), fueron a protestar al Sindicato y se lo impidieron, pues se tenían que ir al paro.

Con el trabajo y el esfuerzo pronto llegó a hacerse de dos pisos, y sin apenas disfrutarlos, los vendió y se compró una finca pequeñita en las afueras de Córdoba. Después de hacerse su correspondiente vivienda y su nave de experimentos, este hombre se atrevió a hacer personalmente su piscina, lo malo fue que por poco si tienen que ir los bomberos a sacarlo cuando estaba a la profundidad de 4 metros. Él, totalmente distraído con sus pensamientos, siguió cavando y cavando y cuando acordó, ya se encontraba a una profundidad que lo tuvieron que sacar los bomberos. Aquello hubiera formado parte de cualquier escena de Berlanga.

Antonio Pascual Cabello y señora (2009)

Pero al margen de estos y otros pequeños problemas, el bueno de Antonio Pascual Cabello, que ya había intentado ser cura en su juventud, optó al final de los sesenta, por abrazar la religión de los mormones. (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días). Según me ha dicho Paco Morales, la última vez que lo vio ya tenía el grado de Obispo en esa confesión religiosa, pero el compañero Pascual me ha confirmado que el cargo que él ostenta dentro de su Iglesia, siendo de responsabilidad, no tiene nada que ver con la figura de Obispo que tenemos en la Iglesia Católica. También me ha confirmado que varios de sus hijos y yernos, tienen igualmente cargos de responsabilidad activa en esta confesión religiosa.

A pesar de su dedicación a las cosas del alma, el amigo Pascual, sigue entregado al mundo de la investigación científica en distintos campos de la industria. Próximamente se va a entrevistar con el ingeniero italiano Vittorio Magni , experto en autogiros, para actualizar los acuerdos sobre un proyecto común que quieren acometer. El amigo Pascual, parece ser que ha retomado la posibilidad de fabricar un autogiro de “una-plaza”, totalmente diseñado por él, que serviría para reconocimientos y vigilancias forestales. Digo ha retomado, porque esta idea ya estuvo en el pensamiento de CENEMESA, que en colaboración con la Junta de Andalucía, estuvo a punto de fabricar estos autogiros a mediados de los años 80. Al final problemas de homologación y derechos de patente dificultaron dicho proyecto. Al parecer el amigo Pascual, según me ha comentado, tiene todos estos problemas resueltos y en sus talleres de fabricación (Su Parcela), tiene todo previsto para echar a volar el primer ejemplar en fechas próximas.

Además de todo esto y para mostrar su incesante labor de investigación, diseño e invento, en Internet, tiene expuestas varias patentes de fabricación de moldes para recipientes de porcelana.

Con todos los inventos que ha desarrollado, del que más contento está, es del GRAN INVENTO DE SU FAMILIA: 6 hijos y 11 nietos. Su gran queja es que le falta tiempo.


En definitiva podemos decir que el compañero Pascual, ha sabido alternar perfectamente sus obligaciones como “Obispo”, y su alta capacidad de inventor e investigador. Actualmente goza de plena salud, tiene buen sentido del humor y guarda muy buenos recuerdos de la Universidad Laboral



M. Estévez

jueves, 26 de noviembre de 2009

AQUELLA PROPAGANDA, AQUELLOS PRESUPUESTOS

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Un elogio de lo pequeño…..y las sogas.


La Universidad Laboral de Córdoba, que fue una realidad en los años 1956-57, con todas las controversias que se daban y que aún se recuerdan:

-La izquierda opinaba descaradamente de que las Universidades Laborales, eran un intento premeditado de la dictadura, para dejar a la clase trabajadora, desprovista de sus mejores avales. Condenándola de esta forma a estar siempre en plan “borrego” al servicio del Capital.

-Informaciones como esta o parecidas a esta se podían oír o leer en:

-Radio España Independiente, Radio Pirenaica, que en su emisión de los viernes (7.30), “Fuerzas Armadas•, hablaba de lo divino y lo humano que pasaba en España. Siempre que tenía que hablar de las Universidades Laborales, decía lo mismo. “Es un intento de la Dictadura, de privar a la masa trabajadora de sus mejores valores”.

Igualmente, Ruedo Ibérico, y otras publicaciones de izquierdas, se pronunciaban en los mismos términos. Más adelante la revista Horizontes, Cuadernos para el Diálogo, etc. etc. tocaban este tema como sujeto central.

Incluso en el propio gobierno del General Franco, había personas que estaban descaradamente en contra de este proyecto. Unos porque lo consideraban demasiado costoso y otros porque se consideraban tan “progresistas” que para ellos era una “osadía” esa ocurrencia.

Uno de los principales personajes en la feliz historia de la Universidad Laboral de Córdoba, sin lugar a dudas ha sido El Padre Cándido Aniz Iriarte. (1958-68)

Precisamente el otro día que me encontré con el “Tosseno”, simpático compañero del Colegio Luís de Góngora, aquel Colegio que estaba dirigido por el fraile-marinero Padre Jorge. El compañero “Tosseno”, es uno de los principales autores del “Cuadernillo”. En el momento en que estábamos hablando, del motivo de su “apodo”, sin llegar a explicármelo, pasó por la acera de enfrente D. Blas, el “hermanisimo” del Padre Cándido.

El hermano del Rector, iba acompañado por su esposa, y con sus noventa años y bastón incluido, se desenvolvía bastante bien. Me acerqué a él y le pregunté que como se sentía en Córdoba, tan lejos de su pueblo navarro. El, con voz bastante rotunda, me dijo: “Recién llegado a Córdoba, allá por el año 1959, si me encontré extraño, estaba como metido en el pozo de la soledad más rotunda”. El conocer a mi señora, significó para mí como agarrarme a una SOGA, que me sacó de aquel pozo y me devolvió a la vida. Después, y gracias a Dios, todo fue como coser y cantar. Al comentarle que de vez en cuando solía hablar con el Padre Cándido, me contestó que se alegraba mucho, ya que su hermano era un gran personaje.

D. Blas Aniz Iriarte, hermano del que fue Rector de la Universidad, vino a Córdoba, procedente de su pequeño pueblo de OCHOVI, (Navarra) En el año 1959. Nada más llegar a Córdoba, se cobijó bajo el “paraguas” de su hermano, que le nombró su chofer y secretario particular. En la Universidad,. D. Blas, iba siempre correctamente enchaquetado y con una edad próxima a los 38 años, se casó con una de las hijas del dueño de la finca que estaba enfrente de la Universidad (Rabanales), hoy convertida en Polígono Industrial. Primero vivieron en la misma finca, más tarde se vinieron a Córdoba, zona de Carlos III, y finalmente según me comunicaron ayer, vivían en el centro de Córdoba.


LA SOGA DEL PODER


El 29 de Agosto de 1954, cuando aún estaba la Universidad Laboral en obras, un brillante dominico, predicó un triduo en la Basílica de San Lorenzo del Escorial, con motivo del XVI centenario del nacimiento de San Agustín. Se celebraron unos actos de liturgia en honor del Santo, con asistencia de importantes personalidades de Órdenes religiosas y del Clero secular. Al final, fueron las homilías de joven Padre Cándido, que durante tres día, habló de forma brillante del Santo de Hipona, Estas homilías, significaron el cenit de aquella celebración religiosa.

El Padre Cándido fue elegido por la orden de Predicadores, para gestionar la Universidad Laboral Esta tarea no era nada fácil, al menos en aquellos tiempos iniciales, pues lo presupuesto venían determinados desde Madrid.

Además de cualidades de gestión, el Padre Cándido, tuvo que aportar capacidad de conjugar –ADMINISTRACION-DOCENCIA Y DISCIPLINA.

En los presupuestos que venían de Madrid, estaba previsto prácticamente todo, por lo que la capacidad de maniobra del Rector era prácticamente casi nula.


PERSONAL DOCENTE


Los profesores de Lengua, Historia, Matemáticas, Física,
Estaban tabulados a 55.000.-Pesetas anuales brutas..

Profesores de Formación del Espíritu Nacional, Tecnología
45.000.-Pesetas anuales brutas.

Profesores de Educación Física, Dibujo, Idiomas
Y Música. 40.000.-Pesetas anuales brutas.

Profesores de Taller 38.000.-Pesetas anuales brutas.
Educadores 33.000.-Pesetas brutas anuales.

Los Jefes de Departamento, cobraban un 20% más.


PERSONAL DE OFICIO

Jefe de Cocina 22.000.-Pesetas anuales brutas
Chofer 20.000.-Pesetas anuales brutas
Maestro Panadero 18.000.-Pesetas anuales brutas
Peluqueros 14.000.-Pesetas anuales brutas
Cocinero/a 14.000.-Pesetas anuales brutas
Jardinero 10.000.-Pesetas anuales brutas
Ayudante 8.000.-Pesetas anuales brutas
Jefe Ordenanzas 9.000.-Pesetas anuales brutas
Ordenanza 9.000.-Pesetas anuales brutas
Limpiadora 5.000.-Pesetas anuales brutas

En cuanto a la jornada había alguna salvedad en cuanto a las limpiadoras.

Luego las demás partidas estaban en función del número de alumnos, pero realmente estaba todo previsto.

A modo de ejemplo diré que en cuanto a la alimentación diaria y por alumno se daban estos valores:

Alumno interno 15.00.-Pesetas por día (270 días lectivos al año)
Alumno externo 7.50.-Pesetas por día idem

Y así todas la partidas escrupulosamente detalladas para cualquier capitulo.

Al frente de un establecimiento de estos, nunca nos hubiéramos podido imaginar, a ningún político de estos que suelen salir por ahí de vez en cuando, y que no sabrían andar sin que los “maletines” anduvieran por los pasillos. Con el Padre Cándido, solamente andaban por los pasillos, para adelante y para atrás, eran las fregonas, manejadas por las limpiadoras que tenían los pasillos brillantes como “espejos”. Curiosamente, estas trabajadoras, eran las últimas en el escalafón de sueldos.

La categoría y preparación del Padre Cándido, estaba en auge y por parte de sus superiores, se le reconocieron las cualidades necesarias para gestionar una Universidad con total suficiencia. Y por ello le nombraron Rector, a pesar de su juventud. (1958)

Como ya hemos dicho, gobernar una Universidad, nunca pudo ser una tarea fácil, máxime cuando además de los alumnos, inevitablemente concurrían problemas de personal docente, empleados y mantenimiento de importantes instalaciones. Todo no era presidir actos, entregar premios o dar palmaditas en el hombro a quien fuera. Aquí se trataba de tomar decisiones reales que muchas veces te ocasionaban lógicos enfados y malos ratos.

Justo fue el enfado que experimentó el Rector a nivel de Córdoba, como la Jefatura de Universidades de Madrid, cuando esperaban “algo” en el discurso que debía de echar Franco en su visita a Córdoba (Mayo-1961), y por la precipitación de un eufórico D. Julio García, todo se fue al traste. Tanto en Madrid, como en Córdoba, esperaban que el Jefe del Estado dijera algo que se pudiera vislumbrar en el horizonte. Este incidente, que algún compañero lo ha sacado de contexto, denominándolo “por un minuto de gloria”, refleja efectivamente lo que ocurrió, pero según el padre Cándido, jamás se tomó represalias alguna contra nadie. Simplemente se le hizo participe a este profesor del enfado que tenían en Madrid y en Córdoba, por no poder saber lo que opinaba el Jefe del Estado sobre las Universidades Laborales en aquel importante momento.

Su eficaz gestión al frente de la Universidad, no creo que sean los únicos meritos que deban definir a este excepcional dominico. El Padre Cándido, tiene una posee una importante obra religiosa, pedagógica, docente, y es autor de una amplia bibliografía, que abarca todos los campos, como son la Teología, Filosofía, Historia Medieval, Ensayo. Pero es autor de un libro pequeñito y muy simpático que se denominó: UN ELOGIO DE LO PEQUEÑO. Este libro escrito con todo el cariño del mundo, hace mención a OCHOVI, su amado pueblo.

En UN ELOGIO DE LO PEQUEÑO, hace una recreación amena de su pueblo, describiendo el sublime universo de PAZ Y CONCORDIA, que se respira en su amada cuna de nacimiento. Me han contado que incluso la simpática alcaldesa del citado pueblo, ha llegado a un acuerdo con las graciosas aves de corral que hay en el pueblo, para que los gallos, retrasaran convenientemente sus “cantos de cresta” matinales, para que los pacíficos paisanos del Padre Cándido, puedan descansar ecológicamente..


LA SOGA PARA REMOLCAR

El otro día me recordó el compañero Juan Cebrián (Luís de Góngora) que en los primeros años (1956), los alumnos externos, eran transportados diariamente a la Universidad Laboral, en camiones EBRO, de la empresa Transportes Vaquero. Dichos camiones iban provistos de unos asientos pegados a la caja de camión y como techo, tenían un toldo, que precisamente era alquilado a un tal Guillen Fernández. Todo esto se utilizó con provisionalidad hasta que llegaron de Inglaterra los dos vehículos Pegaso.

Cuenta Juan Cebrían, que un día de aquel Octubre de 1956, y cuando ya habían bajado la Cuesta de Rabanales, el primer camión se negó a seguir andando. El “Bola”, que así se apodaba el chofer, y que para más casualidad era vecino del compañero José Cano Cabrera (Tte. Coronel Retirado) explicó a los extrañados alumnos de que algo se le había roto. Entre lamentos y cabreo, masculló,- “En cuatro años que vengo haciendo este servicio jamás me pasó nada, y ahora que voy cargado de alumnos, chupa del frasco carrasco”-. Al final tuvo que venir un tractor del Cortijo de la Cerca Lagartijo, y mediante una SOGA, remolcar dicho camión hasta la estación de autobuses de AUCORSA, que estaba a la entrada de Córdoba. En esta ocasión, la soga, sirvió de ayuda.


LA SOGA PARA OLVIDAR



La soga: La subida de la cuerda

Terminados los actos litúrgicos que se celebraron con motivo de la fiesta de la Inmaculada, pasamos a las dependencias deportivas (gimnasio) para presenciar una exhibición de gimnasia artística que realizó un equipo del Colegio Luís de Góngora, liderado por Gonzalo Fernández de Córdoba. En aquel equipo formaban también parte, Cebrian, Popa, Luque y Fernández, y así hasta quince compañeros más. Con su actuación dejaron a todo el mundo con la boca abierta ante la plasticidad y elegancia de sus sincronizados y hábiles ejercicios.

Para muchos de nosotros era la primera vez que veíamos unas instalaciones parecidas. Los ejercicios del potro, paralelas, espalderas, la barra vertical y la SOGA, nos hicieron ver como aquellos compañeros, con tremenda naturalidad, manejaban dichos aparatos.

La decepción y el tormento para la mayoría de los compañeros de mi aula, fue cuando a la semana siguiente, el Sr. Omar, en la clase de Educación Física, nos llevó al “dichoso” gimnasio a hacer el ejercicio que llamaban “subir la cuerda”. Aquello fue todo un espectáculo del mejor cine de Berlanga. Salvo dos o tres, que la subieron más o menos dignamente, el resto hicimos una cantidad de “arabescos” y “extrañas” piruetas, que sin movernos prácticamente del suelo, pudimos “sufrir” y comprender lo difícil que era aquello. Unos creyendo que lo iban a hacer mejor, pegaban un “saltito” como para “sorprender” a la soga, el resultado era el mismo, quizás más patético aún, porque el “balanceo” era aún más lamentable.

Por orden de aparición en el “dialogo” voy a citar las recordadas evoluciones de algunos compañeros, en torno a aquella “fatídica” soga colgada del techo.


-Eulalio Vázquez, como en tantas cosas, se defendió bastante bien, aunque no de forma muy ortodoxa.

-Ortega Carmona, la subió con bastante naturalidad, gracias a que había ejercitado la técnica de “subir” según había confesado él.

-Luís Murall Vila, también se defendió

-Octavio Ruiz Capillas, también la subió


-Salvo uno o dos más, el resto sufrimos lo indecible. Y casi todos estuvimos para el arrastre. Hubo algún compañero, que hasta se hizo aguas involuntarias por las patas abajo. En nuestras vidas, jamás habíamos odiado más a una simple soga colgada del techo. ¡Con lo fácil que lo habían hecho los del Góngora! . La hora de Educación Física, se nos antojaba eterna, y todos queríamos que aunque fuera de “mentira” al Sr. Omar, responsable de aquel “calvario”, se lo llevara para adelante, el mismo canal que pasaba exactamente junto a las moredas.



La “terrible soga” que colgaba desafiante del techo, se nos quedó grabada en nuestro subconsciente para toda la vida, pasando a ser posiblemente el hecho más “ridículo” de nuestro paso por la Universidad. Muchos de nosotros, cuando volvíamos de los campos de deportes, para el colegio, evitábamos a toda costa pasar cerca de la “soga”. Habrá gente que diga que podemos estar exagerando, pero no, quizás me quede corto. Hay que tener en cuenta que la mayoría, no habíamos visto un gimnasio en nuestra vida.

Espero que muchos hayamos sido sinceros con nuestros hijos, sobre todo cuando llegaban a casa quejándose de la soga de la gimnasia del Colegio..


M. Estévez

martes, 17 de noviembre de 2009

Rafael Pedraza Castejón in Memoriam

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¡MI MADRE ES LA UNIVERSIDAD LABORAL!.


El día 7 de Diciembre de 1957, se celebró en la Universidad La Vigilia de la Inmaculada.

Como no estaba todavía terminada la Iglesia, las ceremonias religiosas de tipo general se celebraban en los comedores que había junto al Colegio Luís de Góngora, que tenían amplitud y acomodo suficiente.

La Misa se celebró en torno a las once de la mañana. El celebrante fue el padre Jorge, que nos echó una homilía, ensalzando el día DE LA MADRE. Además del padre Jorge, en aquella celebración estaba el Padre Vázquez, El Padre Roses, El Padre Azagra, El Padre Conchado, El Padre Cabedo, etc. Y como confesores estuvieron sentados, el Padre Jesús, el padre Erviti y el Padre Larrañeta. Allí estábamos alumnos de los tres Colegios que estaban en funcionamiento. San Rafael, Gran Capitán y Luís de Góngora.


Al terminar la ceremonia, comentó Obispo, (hijo del Chofer), y compañero de él, en el Aula XXIII, que la misa había sido muy “rara” y entonces Pedraza que había sido “monaguillo” de la Parroquia de las Margaritas, dijo -que los “frailes” tenían otro rito distinto-. Es igual –dijo- todo quedaba en casa.


A mi el sermón sobre la madre, me ha caído en saco roto, YA QUE YO, NO TENGO LA SUERTE DE TENER MADRE, para mi en estos momentos, -MI MADRE ES LA UNIVERSIDAD LABORAL- observamos que lo dijo de forma que denotaba una enorme añoranza interior.

Y eso que Pedraza aparentaba ser duro. El compañero Pedraza, se crió muy cerca de Manuel Pineda Medel, justo al lado en donde nació el torero cordobés Manuel Cano el Pireo.


Salimos por el patio interior hacía el Colegio y al pasar por el estanque central observó José Cano Cabrera, que también venía en el grupo que el chorro del estanque no funcionaba. Hubo uno que dijo, -nos habrán cortado el agua-, finalmente nos enteramos de que a pesar de las inundaciones de Valencia (14/10/1957), todavía por el sur, había algunas restricciones en el consumo y ordenaban que se ahorrara al máximo el liquido elemento.

En la comida del mediodía, nos pusieron carne al jerez de primero y un huevo frito con tomate de segundo. De postre, nos dieron, un FLAN CHINO EL MANDARIN. Al salir de los comedores, se hizo algún comentario de la comida, y todos en líneas generales coincidimos en decir que había estado muy bien. Hubo uno, creo que fue Julián Contreras, que resaltó el “detalle” del flan como postre, no por el flan en si, sino, porque el flan chino el mandarín, patrocinaba un programa nocturno de radio en la CADENA SER, -Matilde, Perico y Periquín- que le gustaba mucho a su madre. Entonces el compañero Pedraza, volvió a decir: ¡QUE SUERTE TIENES CON TENER A TU MADRE!



La verdad que la falta de una madre, se deja notar en todo. Rafael Pedraza, tenía nueve hermanos más, y desde muy joven, estaba recluido en un centro apropiado para personas que estaban solas y tenían ciertas deficiencias, en la Provincia. Cuando nos enteramos de que había fallecido, quisimos saber la fecha y el lugar, y prácticamente nos fue imposible. Además se extrañaban el hecho de que preguntásemos por él. Sin poder saber donde murió, si logramos averiguar la fecha de su muerte, consultando la lápida en el Cementerio San Rafael de Córdoba. Después de todo, tenía razón el “travieso” de Rafael Pedraza, pues se notó que vivió y murió sin el calor de UNA MADRE.

Como compañero nuestro que fue, ahí va nuestra oración y siempre nuestro recuerdo. Descansa tranquilo, en el reencuentro con tu DESEADA MADRE, y que sepas que tus compañeros del Colegio Gran Capitán, se han preocupado por ti.

M. Estévez

martes, 3 de noviembre de 2009

Manuel Santiago Rojas In Memoriam.

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Nació en Cañete de las Torres (Córdoba) 07/11/1941
Murió en Córdoba 07/11/2003

Manuel Santiago Rojas, era alumno que cogía el autobús en la simpática Parada del Puente Romano, ya que vivía en el Campo de la Verdad, calle Santo Domingo de Guzmán. Era uno de los compañeros externos que más elegante iba vestido a la Universidad Laboral, en aquellos años 1956-1969..

Jamás en su elegante indumentaria faltó una atractiva corbata, que siempre la llevaba anudada con un estilo moderno y exquisito. Su buen perfil en cuanto a tipo, le ayudaba a superarse como si de un desfile de modelos se tratara. Con su talante abierto y extrovertido superaba un pequeño defecto que le afectaba al perfil izquierdo de su cara y que le debió ocurrir cuando era aún niño.

He hablado con Ferrezuelo y otros compañeros suyos de aquella época que me han asegurado que era un gran tipo y que para ellos fue un “adelantado” de lo que luego sería el estilo “Emidio Tucci”, que tanto nos recuerda ahora la propaganda del Corte Inglés. .

Formó parte de aquella “variopinta” aula XXIII. Gran amigo de sus amigos, era prácticamente el valedor de todos sus compañeros en el aula. Fue uno más de aquellos compañeros, que no pudieron compaginar los estudios con el ritmo que se exigía para mantener el disfrute de la beca. A pesar de ello, el representaba la parte más diplomática de los que tenían afán de superación, El citado aula, en su gran mayoría estaba formada por alumnos externos, y era una de las que tenían la mejor ubicación de nuestro Colegio Gran Capitán.


Un domingo de principios de los años sesenta y cerca del Estadio de San Eulogio, donde yo acudí para presenciar un partido de fútbol del San Lorenzo. Me tropecé con él cerca del Bar Tenerife y me estuvo aclarando que él vivía en una calle cercana al citado campo. La conversación inevitablemente derivó hacia aquellos tiempos vividos en nuestro Colegio Gran Capitán, y me dijo:

“La mayoría de los alumnos que estábamos en aquella clase, NI SABIÁMOS COMO HABIAMOS ENTRADO, NI TAMPOCO LO QUE IBAMOS A HACER”. A esa conclusión habían llegado tanto él como muchos compañeros, pues la mayoría de ellos, sino todos, no tenían el nivel mínimo exigible para cursar aquellos estudios.

Al preguntarle el porqué de su entrada en la Universidad, me contestó que la mayoría eran alumnos de “cuota”, es decir que habían entrado por tener un familiar trabajando en la Universidad, sin tener en cuenta más exigencias académicas.

De forma ostensible me reconoció que la Universidad Laboral se portó con ellos de forma exquisita, manteniéndolos dignamente durante tres cursos, en donde les dieron la posibilidad de las prácticas de taller y disfrutar de todo el ambiente cultural, que allí se respiraba.

El me volvió a aclarar que aquellos compañeros, formaban un grupo muy variopinto, en donde la mayoría, de forma sensata supieron reconocer sus limitaciones. En cambio, hubo otro pequeño grupo, liderado por un tal Bellido, el hijo del “arropiero”, que después de que no se esforzaban nada por mejorar su situación, salieron de la Universidad, culpando al sistema de todos sus fracasos, inventando a veces historias imposibles para justificarse convenientemente.


Hablando con Ferrezuelo, otro compañero de aquél grupo, me aseguró que la mayoría de ellos, habían tenido suerte en su vida laboral. Unos se hicieron autónomos, en el sector de la platería, otros se colocaron en Telefónica, Sevillana, Agromán, Cepansa, etc. En general, casi todos habían tenido buena salida en el campo profesional.

El amigo Santiago Rojas, siguió vistiendo con la elegancia de siempre. Se trasladó a vivir a la zona de Valdeolleros, en la calle Pintor Monserrat, nº 15. junto al antiguo Parque de Automovilismo. A finales de los años noventa, me lo encontré ya algo cansado pero aún con buen ánimo, al parecer había tenido ya un aviso serio en su salud.

Desgraciadamente falleció en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, precisamente el día 7 de Noviembre, amanecía el día, y antes que cumpliera los 62 años, el corazón le dejó de latir. Está enterrado en el nuevo Cementerio de Córdoba, (La Fuensanta), y está a la espalda de nuestra recordada, Subestación de la Lancha, (en donde vivía en aquella Colonia de casas el compañero Linares del aula 28), y la propia Colina de San José vivienda habitual de los profesores..



Quizás al morirse el compañero Santiago Rojas, tan elegante él, haya querido buscar buenos aliados para el EXAMEN FINAL DE SU VIDA, en la sombra de la Torre de su querida Universidad Laboral, y en la sombra de su Paraninfo. El según me contó fue testigo, cuando coronaron la actual torre con el símbolo maravilloso de la Cruz. Habiéndole escuchado opinar sobre este evento, no me cabe dudas de aventurar, que para el examen decisivo de su vida, ha querido sentirse respaldado por la Sombra de Su Iglesia y su Paraninfo, que tanto le ilusionó.

Acompañamos a su desconsolada esposa y familiares en este recuerdo de un compañero que significó para nosotros, la DIGNIDAD, y la ilusión por la vida con todos sus inconvenientes.
M. Estévez

miércoles, 28 de octubre de 2009

Juan González Cabello In Memoriam

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EL TRIANGULO EQUILÁTERO Y LA BONDAD del compañero Juan González Cabello


A mediados de 1958 Juan González Cabello (17 años), fue un compañero del Colegio Gran Capitán, que durante aquellos tiempos, formó parte de los alumnos, que por unas circunstancias u otras estaban encuadrados en grupos de alumnos, a los que la Universidad, interpretó que lo mejor era darles una formación “acelerada”, para que accedieran al mundo del trabajo. Se encontraban ubicados en las Aulas XXIII y XXIV, en donde solían estar los compañeros que no compaginaban el ritmo de los estudios, con sus buenas cualidades para los trabajos manuales, o bien por otro tipo de razones.

Incluso algunos se unían a estos grupos de forma voluntaria, necesitaban colocarse.
El compañero González Cabello, debió ser uno de ellos, pues en aquel año había accedido voluntariamente a un curso acelerado de montaje y ajuste. Todo esto ocurría en su segundo año de estancia en el Colegio Gran Capitán. (1958).

Por similitud de carácter, congenié muy bien con él, y enseguida me enteré que era un hábil ajustador. Yo en el primer año era bastante “lento” en hacer los ejercicios de taller, eso hizo que tuviera dificultades para terminar los tres triángulos, que junto con el primer paralelogramo a medida, constituían el ejercicio de aquel primer año en ajuste, que además se completaba con otros dos ciclos, de Electricidad y Carpintería (Talleres pequeños)
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El bueno del profesor de taller, D. Obdulio, nos advirtió a un pequeño grupo de alumnos, posiblemente los más atrasados en las practicas de taller de aquel primer año, que D. Pedro Pérez Flores, responsable en un principio de la sección de ajuste (No funcionaba todavía la sección de tornos), tenía pensado suspender al que no entregara el ejercicio completo.


A mi no me daba tiempo prácticamente para terminar la pieza que completaba el ejercicio, y las perspectivas las tenía negras. Me faltaba el triángulo equilátero y no había forma de solucionar el problema, ya que estábamos a mediados de Junio, y dentro de unos días terminaban las clases e taller.



CARREÑO Y BARBARIN

Un día sábado por la tarde y acompañado por los compañeros Vázquez Martín y Contreras Contador, nos fuimos a los campos de deportes a ver un partido de fútbol entre el equipo juvenil de la Universidad y la Cultural Balompédica, equipo ubicado en la barriada de la Electro Mecánicas y los Olivos Borrachos. Este partido era de mucha tensión, pues al parecer estaba en juego algo del campeonato, por ello había una gran expectación e incluso vino gente de Córdoba para ver jugar a su equipo la Cultural.
Por aquellos tiempos era famosa la pareja de medios volantes que tenía el Atlético de Bilbao, y que no eran otros que Mauri y Maguregui.
Pero también es verdad, que si el equipo de la Universidad, tenía buen portero en Eulogio, y un gran delantero en Teodoro, la media de aquel equipo no se quedaba atrás, pues tanto Carreño como Barbarin, tenían una calidad indiscutible. Carreño, era la fuerza y la contundencia, además de su gran sentido de la colocación y Barbarin, era la técnica y la visión de la jugada. Lástima que de estos compañeros, que se hicieron famosos en el fútbol modesto cordobés vistiendo la camiseta de la Universidad, no tengamos ningunas noticias, pues sería muy interesante saber también de ellos.
El partido se celebró en el campo que había junto a los talleres de “Fundición” y las pistas de Atletismo.

El partido por lo que se vio estuvo interesantísimo. Pero yo más que estar pendiente del mismo, pensaba y pensaba en el famoso “triángulo”. Sabía que llegaba el día y no lo tendría terminado. En una fase del partido, me pareció ver algo de luz en mi problema. Se trataba de que había visto al amigo Cabello (así le llamábamos), con un grupo de vecinos de su barrio (Olivos Borrachos), viendo el partido.
Le pedí a Julián Contreras que me acompañara y me situé muy próximo al grupo del amigo Cabello. Yo, a toda costa quería entablar conversación con él, para plantearle el tema de mi “triángulo”, pues nos habíamos enterado que a él le habían acudido algunos estudiantes de peritaje y maestría de Córdoba, para que les ayudara en la ejecución de sus ejercicios de ajuste..


Cerca de su grupo provoqué que Contreras me dijera: ¡Que te pasa, que ni siquiera miras el fútbol, con lo que te gusta!, -a lo que yo respondí. –Mi pensamiento está pendiente del jueves en que termina el taller, y me falta un triángulo para completar el ejercicio, si no lo termino me suspenderán..- Todo esto lo dije bastante alto para que el grupo del compañero Cabello, lo pudiera oír. El, muy callado y reservado, no dijo nada, pero si lo dijo un vecino suyo que estaba próximo a él, (un tal Manolin), que sacándolo a barrer le dijo: “Anda Juan, échale una mano a ese compañero y aunque sea en el tornillo de mi casa le haces esa dichosa pieza que tanta falta le hace.

Al terminar el partido, y al hacer hora para la merienda, nos quisimos dar una vuelta por el Gimnasio y la piscina cubierta, y allí nos volvimos a encontrar con el espigado Cabello, que junto a Mariano del Águila y otros, se estaban fumando un cigarro en los huecos de la piscina cubierta. Estuvimos un rato con ellos, y poco después, decidimos todos, volver al Colegio por los pasillos de los sótanos. Al pasar por la panificadora, Julián Contreras, que conocía a varios panaderos, consiguió que nos dieran un par de “bollitos” de aquellos que nos daban en la merienda. Por proximidad a mi, me dio una de ellos, pero yo se lo facilité a Cabello, el cual había comentado momentos antes que después de fumarse el cigarro “ideales”, tenía bastante “gazuza”.

De allí, nos dirigimos a los vestuarios y duchas, para prepararnos para la merienda y la marcha a Córdoba.
El lunes siguiente, no pude ver para nada al amigo Cabello, a pesar de que mi madre me había dicho que le hablara de pagarle “algo” por hacerme la dichosa pieza. No lo pude ver, porque para más complicación, a mi me tocó esa semana repartir la comida de mi mesa y ello suponía además recoger los platos, con lo que llegaba más tarde al “recreo”, a punto de empezar las clases y el horario de taller. Esa noche no tuve oportunidad de verlo, por lo que resignado y muy apenado marché a mi casa con todas las esperanzas pérdidas.

El martes por unas razones u otras tampoco me fue posible verle en todo el día, y solamente cuando nos estábamos montando en el autobús, se acercó ante mí diciéndome de forma muy sencilla, y después de desliar un pequeño envoltorio en papel cebolla: Toma Estévez, aquí tienes tu dichoso triángulo, esta tarde te lo he terminado, lo empecé el domingo por la mañana en casa de mi vecino Manolín González, (Matricero de profesión,) Entre ayer y hoy, lo he rematado aquí en nuestros talleres. –Sorprendido de alegría le dije: ¡Que te debo! Y, el me contestó; nada, que me vas a deber, eso no tiene precio, yo lo hago con mucho gusto, por los compañeros y aquí estoy para lo que necesitéis.


Gracias al bueno de Cabello, saqué adelante aquel primer curso de taller, en donde habíamos hecho prácticas iniciales de Electricidad, Carpintería y Ajuste. Ya en vacaciones de verano fui al barrio de Cabello (Los Olivos Borrachos),y le di las gracias a su simpático vecino (Manuel González).

Allí me enteré que era nada más ni menos que Jefe de Sección de Matricería en la Constructora.
Más tarde solamente coincidí un par de veces con el amigo Cabello en Córdoba, pero al poco tiempo le perdí de vista. Pero a pesar de ello, me quedé para siempre con la imagen de un GRAN COMPAÑERO.

Toda la altura de su cuerpo era fiel reflejo de su enorme sentido de la humanidad.
Cuando el otro día me enteré por la página Web de su muerte, se me formó un nudo en la garganta que sólo las lágrimas por la pérdida de un gran compañero, lograron suavizar, la tensión de mi garganta.

He hablado con Rafael Ojeda, Paco Morales y otros compañeros, sobre el bueno de Juan González Cabello, y todos coincidimos en asegurar, que toda su estatura, que era importante, se quedaba pequeña ante la grandeza, sencillez, y la bondad de su corazón.

Descansa en Paz, Compañero

P. D.

Otra cosa

Me acaban de mandar un correo que habla de "Cisma", Yo, como aficionado a la historia el único cisma que conozco es el -Cisma de Occidente, que afectó y en forma importante a la Iglesia Católica.

Al final tendrás algún día que publicar una colaboración que tengo preparada con el nombre de: LAS DISTINTAS UNIVERSiDADES LABORALES, en función de los periodos de tiempo en que transcurrieron los aconteceres de nuestra querida Universidad Laboral.

Solamente el edificio permaneció inalterable, porque lo demás fue cambiando con el devenir de los tiempos y las circunstancias que influyeron inevitablemente en él..

Por ello, hablar de Universidad Laboral de forma subjetiva o partidista, estará enfrentado siempre con la Universidad que nos tocó vivir a cada uno de nosotros.

La pirámide de edades que históricamente acumula la Historia de la Universidad, tiene una altura de de 30 años. Todo un mundo.

M. Estévez

jueves, 22 de octubre de 2009

La doble cola de milano




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Todos los que elegimos la Especialidad de Ajuste y Matricería en aquellos tiempos, sabíamos lo que significaba –Aquel ajuste-. Era la prueba que más fama tenía entre todas las que hicimos en aquellos planes de cursos.

Luego cuando la mayoría accedimos al mundo del trabajo en la especialidad, era la prueba que nos ponían en casi todas partes como llave de ingreso.

En los planes de taller, se empezaba con un poliedro al que había que dejar a espesor y conseguir el paralelismo de todas sus caras.


En segundo lugar se hacía un ajuste sencillo de macho y hembra, fundamentalmente en ángulos rectos. Y después de éste, venía una serie de ellos que iban aumentando paulatinamente su dificultad.


El último de los ajustes era la DOBLE COLA DE MILANO, después se hacía un compás de –punta y baile-, partiendo de dos piezas fundidas. Entre ejercicios y ajustes se intercalaban prácticas, de cepillo, taladro, mármol y trazado. Ya en maestría, aparecieron las pequeñas matrices de paso, cuyo trabajo lo alternamos con ciclos de forja, chapistería, soldadura, torno y fresa.


A mi personalmente me tocó hacer la matriz del SIETE., y desde la placa sufridora inferior, placa de desahogo, placa matriz, punzón cortador, punzón de paso, guías, placa porta-punzones y placa sufridora superior, todo lo realizábamos bajo la atenta mirada de D. Francisco Valenzuela (+). Este cordobés, fue el profesor que llevó a la Universidad los conocimientos de matricería y utillaje por primera vez. Con él llegaron las limas cola de “rata”. A mediados de los años sesenta se marchó de la Universidad y se colocó en el sector de la joyería en donde se dedicó a diseñar y fabricar “cortadores” para la fabricación de fornituras (piezas) de platería. Por todos los Talleres que pasó siempre se llevó con a su aprendiz “predilecto”. (Villen Alcaide), hermano de aquel otro Villen, que perdió la final de fondo con “pellejitos”.y le dio el triunfo al Colegio Luís de Góngora.


Los restantes profesores de la sección se encargaban de las labores de ajuste, máquinas y montajes.


El Sr. Obdulio (+), con su oronda y pacifica humanidad, atendía a la llamada por su segundo nombre de pila. Aportaba serenidad y una pasmosa tranquilidad para resolver las dificultades que se nos presentaban a diario. Muchas veces, reclamabas su colaboración para “arreglar” algún vértice y te solía decir: -Ahora cuando termine de fumarme el cigarro, iré para allá. La prisa no existía para él.


El Sr. Acero (+), era una excelente persona, profesionalmente quizás el más “basto” pero era muy accesible, entrañable y cariñoso. No obstante, había días que daba la impresión que había discutido con la “suegra” y ello se le notaba hasta en el “tupé” que se le veía alborotado. Su sencillez en el vestir era peculiar, pocas veces utilizó la corbata. Era muy atento con todos los alumnos.


El Sr. Valle, más que un ajustador era un excelente mecánico en montajes y desmontajes. Manejaba bastantes máquinas, con conocimiento total. Era quizás el más “corto” en genio, pero no por eso demostraba continuamente una corrección exquisita. Al venir de una gran empresa “La letro”, le costó adaptarse a las labores de docente. Actualmente es el único que aún vive, pero con una enfermedad que le tiene postrado en una silla de ruedas.


El Mencionado Villen, aprendiz "predilecto" del Sr. Valenzuela, es el que aparece en segundo plano

El Sr. San José (+), era el jefe de la sección y tenía un nivel completísimo en todos los campos de la mecánica. Fue el primer profesor de taller, con titulación de maestría industrial. Era extremadamente educado y respetuoso, y se planteaba como un reto permanente el ser lo más justo posible en el tema de notas.

Bastantes veces nos preguntamos que criterios de puntuación se seguía para valorar las prácticas de taller. Fue, ya estando fuera de la Universidad, cuando allá por el año 1963, y coincidiendo con el Sr. San José en Córdoba, con motivo del festival de Los Patios, cuando tuve la oportunidad de preguntarle por este “criterio” de puntuación.


El me dijo que los criterios de valoración descansaban fundamentalmente en la suma de tres sumandos A+B+C, que representaban a otros tantos parámetros, además de algún coeficiente subjetivo.


Parámetro A (Su valor era del 0 al 3)

(Disposición)


Este parámetro valoraba la disposición y el método para hacer el ejercicio. Implicaba dejar a medida y escuadra las piezas que intervenían en el ajuste, así como realizar su trazado y el desbastado de alojamientos. En la practica todo el alumno que realizaba un ajuste, por este parámetro tenía 3 puntos.

Compañero Antonio Ramos Obispo, de Córdoba, y el Profesor Sr. Valenzuela. El compañero Ramos Obispo, fue posiblemente el externo más brillante a nivel de calificaciones de toda nuestra primera promoción. En la vida laboral desconozco como le ha podido ir.

Parámetro B (Su valor iba del 0 al 4)
(Calidad de acabado)


Medía lo “cilíndrico” del ajuste, la doble-postura del punzón, y el nivel de acabado del conjunto.

Parámetro C (Su valor iba del 0 al 3)
(Tiempo ejecución)

Valoraba el tiempo invertido en la realización del trabajo. Todos los trabajos, tenían un tiempo asignado. La desviación a más, se penalizaba bajando el valor de la puntuación.

Los criterios de media se hacían extensibles al trimestre.


En la primera promoción del Colegio Gran Capitán, coincidimos alumnos que habíamos nacido en el 39 y el 44. Posiblemente uno de los mayores, fuera nuestro Teodoro Pérez de Pedro, gran deportista y mejor futbolista, y el más joven pudo ser el salmantino Plácido Baz Benito, recientemente fallecido.


Y lógicamente la diferencia de edad, implicaba distintos niveles de conocimientos sobre todo en las prácticas de taller, Mientras unos, sólo habían visto por ejemplo una lima para jugar al “pincho”, otros, los mayores venían con cursos de formación profesional. Esta circunstancia se dejaba notar en el ritmo de hacer los ejercicios.

Por todo aquello en aquel curso de Ajuste y Matricería, había alumnos de varios niveles. Pudiendo citar como más destacados a:


Rafael Gutiérrez.

“El Majo”
Velasco Galiana

Muñoz Camacho

…./.


Más adelante y en matriceria, el que era un fuera de serie y posiblemente el mejor no era otro que Francisco Castillo, de Almería, hoy precisamente he estado hablando con Enrique Suárez Tena, que compitió con él muchas veces en aquellos concursos. Sus conocimientos eran de una matriceria de alto nivel tipo “Mario Rossi”. “No sé si finalmente se dedicó a esta actividad, pero lo que te puedo decir es que sin dudad era el de mayor nivel de toda los contendientes que yo he tenido en frente..

Estos compañeros se “bebían” los ejercicios, mientras algunos, los más jóvenes tuvimos que aprender a “limar plano”. Por todo ello, muchos de nosotros “tardábamos” más de la cuenta en la realización de los ejercicios, bien por nuestra inexperiencia, o porque dedicábamos más tiempo a los “corrillos” y a las “tertulias”. Resultado, el factor tiempo nos rebajaba la nota.


Esa diferencia de edad y de formación nos enriqueció a muchos, sobre todo a los más jóvenes. Pero si bien es verdad que esa diferencia era un inconveniente, por otra parte era una experiencia enriquecedora. No por hacer bien la DOBLE COLA DE MILANO, teníamos garantizado el triunfo en el trabajo.

En el año 1960, vino a la Universidad Laboral, un empresario alemán, tal vez el Jefe de Personal de una empresa de Dusseldorf, que vino a explorar el terreno pues estaban interesados en mano de obra cualificada de la Universidad Laboral. Con ellos venia un dominico P. Salvador y Conde, muy bajito por cierto, que era capellán de emigrantes, lógicamente hablaba perfectamente el alemán, después de hablarlos cosas de tipo general a los que allí acudimos; unos interesados y otros por curiosidad, El Padre Salvador, nos tradujo lo siguiente: “El Sr. Wangert, dice que a su empresa, lo que más les interesa de Vds, es la preparación integral que se os supone y la capacidad de discernir entre problemas y soluciones que sobre la marcha se os presentaran. El centro y sus planes de preparación, son una garantía para todos nosotros. (en clara alusión a todos los empresarios alemanes).


En esa ocasión no se llegó a ningún acuerdo. Un año después, se presentaron otros empresarios, con ofertas concretas, y ya no venia el fraile traductor, ahora venían con su intérprete y su secretaria, en incluso algunos en avión privado. En esta ocasión hubo compañeros que llegaron a firmar contratos a nivel personal. Claramente se ve, que hasta los mismos empresarios de fuera lo que buscaban era la “energía potencial” que se nos suponía.

Por todo ello podíamos decir que además de la lógica prueba profesional, fueron las enseñanzas humanas que aprendimos de profesores, empleados y compañeros, lo que muchas veces nos guió para un mejor caminar por el difícil mundo del trabajo. .


Efectivamente además de la lógica prueba profesional, fueron las enseñanzas humanas que aprendimos de profesores, empleados y compañeros, lo que muchas veces nos guió para un mejor caminar por el difícil mundo laboral. .


Padre Jesús

Nos dio oportunos consejos generales de educación y urbanidad

Fue fundamental las enseñanzas que adquirimos del Padre Jesús, aquel dominico del “labio partido” y el pelo a rizos, y que fue el que nos enseñó a saber “estar” en todos los sitios y a saber escuchar a todo el mundo. Este dominico se marchó de la Universidad a principio de los sesenta y estuvo durante mucho tiempo en Texas, colaborando con el mundo hispano. Después de bastante tiempo por tierras americanas, prácticamente volvió para morirse en España. Todavía cuando voy alguna vez a comer a un Restaurante, o a cualquier celebración familiar, agradezco de todo corazón sus delicados consejos.


Aprendimos

Saber nadar y guardar la ropa


Como sabéis todos los compañeros de la primera promoción de Maestría, el compañero Juan Quirós Reyes, era el líder natural de una parte del pequeño grupo de externos que llegamos hasta el final. Posiblemente era el mayor en edad, y el más ocurrente y chistoso. Él, era el que muchas veces proponía a los demás pequeñas “travesuras” y el se lavaba las manos. De forma sutil escurría siempre el bulto. Fue un precursor de la ciencia que hoy llaman “SABER NADAR Y GUARDAR LA ROPA”. La obsesión de su vida, era la de conseguir el titulo de Perito Industrial, según parece se lo había prometido a sus padres, y por ello luchó lo indecible hasta que lo consiguió. Cultivó y exploró todas las técnicas del “copiado” y por ello era un admirador convencido de la “chuleta”, en todas sus formas. Como es natural, todas estas habilidades, no le restaban ni un ápice para ser una excelente persona y muy constante. Al final de su periplo de estudios, con toda seguridad, podría haber elaborado perfectamente una tesis sobre las distintas técnicas del copiado. Concretamente el libro “Mario Rossi”, se lo podía haber entregado por capítulos al bueno del Sr. Berrocal.


Comprendimos

Lo importante que era ser constantes


El otro día que estuve hablando con Eulogio López Álvarez, me comentó que le había visitado Ezequiel Tena Ferrer y que le había dado mucha alegría. Estuvimos comentando las “enseñanzas” que este compañero nos había dado a todos, ya que en los primeros tiempos empezó siendo el último en mucha cosas, pero a base de tesón, el amor a sus padres y su sentido de la responsabilidad, se encaramó en las lista de Peritos Industriales, que obtuvieron mejores notas. Después de su periplo de trabajo para la empresa Iberdrola, en el sector de las Centrales Nucleares de este país, ahora está colaborando en un proyecto en Laguna Verde (Méjico), en donde con un grupo de expertos, están aumentando la potencia de dicha Central Nuclear. En la actualidad se siente rodeado de sus 11 hijos y sus veintitantos nietos. Es un hombre tremendamente feliz y coherente como lo fue toda su vida, con una rica vida cristiana..


Se aprendió el valorar
A la persona que defiende con ardor lo que cree y siente


Era una clase posterior a los exámenes de un trimestre en la asignatura de Matemáticas, y el profesor no era otro que el Sr. Arjona, aquel profesor que se escondía detrás de aquel bigote, “cenefa de vello” que tenía debajo de la nariz, y que daba la ligera impresión de que “hablaba”, a la par que su dueño.


Estábamos dando trigonometría y el mencionado profesor estaba enfrascado en la pizarra desarrollando la fórmula del seno del ángulo (a+b). Cuando ya iba por la parte inferior de la pizarra a punto de terminar, se oyó una voz en forma de latigazo que retumbó en toda el aula.: “ESO ESTA MAL, ESO NO ES ASI” . El Sr. Arjona, sorprendido se dio la vuelta y haciendo una mueca con la cara y el bigote, pregunto. “QUIEN HA VOCIFERADO DE ESA MANERA, POR NO DECIR OTRA COSA”. En ese momento y de los pupitres del centro, se levantó un compañero bastante corpulento y con un semblante de cara muy saludable y pelo rubio que por algo se le llamaba simpáticamente el “MAZORCA”, Una vez en pie y señalando aún con su pluma estilográfica que el solía usar, dijo: “HE SIDO YO, YA QUE HE COMPROBADO QUE DESDE EL TERCER PUNTO, LA DEDUCCION ES ERRÓNEA”. El Profesor, mirando de arriba abajo al simpático “MAZORCA”, le dijo: ¿Qué es que no hay otra forma más educada de advertir el error?. “PUES SI, LE DIJO ,“EL MAZORCA”, pero puestos a hablar, Vd., acaba de darnos las notas del pasado examen y como siempre ha montado una especie de circo, lleno de ironías y de risas a costa de los compañeros que han suspendido. Dicho esto, el Sr. Arjona se calló y siguió su demostración. Pocos dias después tuvo un accidente de coche y fue sustituido por el Sr. Arroyo. Aquí el compañero, de cuyo nombre no me acuerdo, y por ello lo he mencionado por su simpático apodo, tuvo la valentía de hablar claro. Y que conste que el había sacado buena nota, ya que era un consumado matemático. Pero tuvo un sentido de solidaridad para los suspendidos…


Aprendimos

A evitar que nadie se aprovechara de nuestros trabajos.


Como hemos dicho antes, las notas de taller eran la suma de tres parámetros, siendo el más gravoso para nosotros el del “tiempo empleado”. Ya que, bien porque muchos estábamos verdes en el manejo de las limas, o bien porque perdíamos bastante el tiempo, la verdad es que las notas no tenían muchas veces un valor apetecible para algunos de nosotros.


Quizás por ello, un compañero llamado Aban Cerro, demostró en aquellos momentos ser un simpático “pillo”. Él, quiso resolver el problema del “tiempo empleado”, y optó, por entrar en el almacén de la sección, y no tuvo nada más que coger varios “ajustes” ya terminados de uno de los mejores ajustadores de la Sección, José Muñoz Camacho, desgraciadamente desaparecido en accidente de moto al final de los años setenta. El “pillo” del amigo Aban Cerro, partiendo del ajuste bien terminado, solamente le daba un afinado superficial, que sólo le hacía perder unas décimas de espesor general. Al entregarlo en el plazo que tenía estimado, durante un trimestre consiguió la puntuación de 9.

Esta irregularidad, que la llevó a cabo con dos ajustes nada más, se detectó porque hubo necesidad de localizar los ejercicios del citado José Muñoz Camacho, que junto a los de Miguel Velasco Galiana, los iban a exponer en una de las salas nobles del Paraninfo. También se expusieron trabajos de los compañeros: Vozmediano, Murall Vila, Garrido Córdoba y Jaime Sordo Noriega, como alumnos de las naves de forja y soldadura..


Una de las piezas que “desaparecieron” del compañero Muñoz Camacho, no fue otra que la DOBLE COLA DE MILANO. ¡Estaba tan bien hecha que fue puntuada dos veces!, La DOBLE COLA DE MILANO, fue la prueba que nos pusieron a muchos como “llave” para entrar en el mundo del trabajo. D. Manuel Olivares Nieto, Jefe de Herramental de la Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica, era un técnico de reconocida fama nacional en temas de utillaje y matriceria. Además se tenía por un gran entusiasta del nivel de preparación que se impartía en la Universidad Laboral y colaboró en varios cursos de Utillaje. Un día y en un comentario de confianza me dijo allá por el año 1970: “A principios de los años sesenta, un tal Fuentes Villarejo, que venía de la Universidad Laboral, hizo una DOBLE COLA DE MILANO, prácticamente perfecta”. Severiano Fuentes Villarejo, que así es su nombre completo, fue alumno del Gran Capitán, y siendo alumno interno, era un amigo inseparable de SERAFIN GUERRERO AMEZCUA, el que se ve en el banco del amigo Eulogio y también fue un artista con las limas en la mano.. Hoy de la DOBLE COLA DE MILANO, no queda nada más que el testimonio oral que nosotros podamos aportar. Ha dejado de ser la “Llave” de la profesión.

M. Estévez

El busto de la calle Córdoba de Veracruz

Contestación a la pregunta hecho por anónimo en el artículo de este mismo blog titulado

El bar Colón y aquellos primeros tiempos (1956-1961)


Amigo Anónimo, que conste que no me gusta contestar a personas que no se identifican pero en atención a esta página voy a intentar hacerlo.

Vaya por delante que mis colaboraciones van dirigidas fundamentalmente a mis antiguos compañeros de Universidad y de Colegio, por ello y por la confianza que tengo con ellos, no me preocupo de poner la bibliografía.

-Ante todo he de decir que al hacer la colaboración sobre el bar Colon, pretendía recordar a mis compañeros, un lugar o lugares que le debían resultar familiares. De camino, quise aprovechar la ocasión para “reinvindicar” la figura del torero Manolete, de tanta basura como le habían echado encima durante tanto tiempo y sobre todo después de aquella lamentable guerra. Para ello quise traer a la actualidad la opinión que del torero, tenían dos significados Republicanos, para que a modo de “revalida” quedara claro su expediente.

En un primer lugar relaté el tema de D. Indalecio Prieto, para aclarar de una vez por todas, el famoso tema de la “bandera”.

En segundo lugar quise mencionar su relación con el politico cordobés, D. Antonio Jaén Morente, y en vez de recurrir a los muchos artículos que hay sobre el tema, quise acudir a mi memoria y apuntes y tenía lo que sigue:

A últimos del año 2000, estaba terminando un trabajo sobre D. José María Gallego Rocafull, canónigo de la Catedral de Córdoba, exilado a Méjico durante la guerra civil. Estábamos haciendo un inventario y estudio de su obra literaria, así como de su vida docente en el país azteca. Para completar este trabajo estábamos interesados en obtener alguna foto del citado sacerdote y vimos el cielo abierto cuanto nos enteramos de que en la Ciudad de Puente Genil (Córdoba), Se anunciaba una exposición del poeta cordobés Juan Rejano, denominada “MEMORIAS DE UN EXILIO, en el que se exponía un Inventario de fotos relacionadas con el mundo del exilio español y sus gentes.

Dicha exposición como hemos dicho, tuvo lugar en Puente Genil, en el lugar llamado “el Convento de los Frailes”, y allí después de coronar la empinada calle, nos adentramos en aquel centro cultural.

Lo primero que nos encontramos fue unos paneles y banderas republicanas repetidas en varios testeros. Luego de pasar por varios expositores y vitrinas, llegamos a una primera galería y en ella pudimos ver una foto de la que colgaba un titulo inferior que decía: HOMENAJE AL PROFESOR D. ANTONIO JAEN MORENTE. EN LA EMBAJADA DE ECUADOR EN MEJICO. 1945.

En esa foto aparecían de izquierda a derecha: Pedro Garfias, Antonio Jaén Morente, Adolfo Sánchez Vázquez, Manuel Rodríguez “Manolete”, Orencio Muñoz, Juan Rejano, Iglesias del Portal, Francisco Azorín y Fernando Vázquez Ocaña.
La foto al igual que nosotros, la estaban viendo un grupo de personas acompañadas por un presunto familiar del poeta,. Dichas personas tenían que ser muy próximos al familiar, porque hablaban con él con mucha confianza. Al menos, uno que nosotros sepamos, debía de pertenecer a la Diputación de Córdoba, pues le habíamos visto en reiteradas ocasiones en el bar Puerto Rico, en compañía de otros funcionarios. El pariente del poeta, hizo un detallado recorrido por la foto, mencionando uno por uno a los que aparecían en ella. Lógicamente se detuvo con más detalle al mencionar a D. Antonio Jaén, sujeto principal del homenaje. Uno de los visitantes preguntó que es lo que hacía el torero (Manolete), en la foto, a lo que rápidamente contestó otro de los allí presentes, que había coincidido con D. Antonio Jaén, en el HOMENAJE, porque había ido a visitarle al Hospital en donde le estaban tratando un problema en la vista, ocasionado por la diabetes que padecía. Más adelante el guía, diría a los que le escuchábamos, que Jaén Morente, tenía una buena opinión del joven torero, y que en varias ocasiones había manifestado que se trataba de “un joven sano y lleno de nobleza”. Y que en todo momento había mantenido un papel digno y amable con los exilados. Allí se oyó hablar de derechos de autor, de memorias, de obra literaria, etc. Pues los que estaban en la foto, no eran para menos.

Como quiera que la versión que escuché, era más o menos, la que ya se conocía por distintos medios bibliográficos, es por lo que no tuve inconveniente en plasmarla, más o menos según mi interpretación. Yo creía que D. Antonio Jaén, habría escrito sus memorias, y en ellas habría referido lógicamente la opinión que tenía sobre el torero cordobés.

El que no publicara sus memorias, no invalida la opinión que en reiteradas ocasiones manifestó del famoso torero cordobés.

Existe una extensa bibliografía en donde se mencionan estos encuentros entre el torero y el profesor, pero yo le voy a indicar la que encuentro más a mano.
Como muestra:

En un apéndice de la obra Manolete en el Recuerdo. De José Luís de Córdoba, (Córdoba 1997). Pág. 188, puede Vd. Observar la opinión de este profesor sobre su paisano el torero cordobés, en conversación con el médico que le trataba su problema de la vista.

Distinguido anónimo:

-Sobre la frase que se escuchó allí alabando las virtudes del torero, y las que vienen en distintos libros y medios virtuales de comunicación, hay alguna variación. Tenga en cuenta que todo lo que vino del exilio mejicano, se prestaba siempre a distinta interpretación, porque aunque hablan el castellano como nosotros, Méjico, tiene una riqueza en vocabulario propio de los nativos. Muchas veces en aquel país tan grande, los conceptos como bondad, esforzado, rápido, limpio, etc. No tienen la misma equivalencia que en España.


Hasta tal punto, es esto así, que en Córdoba y con motivo de la vuelta de algunos exilados y republicanos de Méjico, (24 Octubre 1994) y aprovechando que se había abierto una nueva calle en Córdoba, llamada CORDOBA DE VERACRUZ. (Frente a la antigua Plaza de Toros, entre el antiguo surtidor de gasolina y el desaparecido Hotel Regina). Esta nueva calle comunica la antigua Avda. del Generalísimo, con la Plaza de San Hipólito. Los republicanos exilados en Méjico, apoyados por el Ayuntamiento de Córdoba, quisieron levantar un busto de homenaje al presidente mejicano Lázaro Cárdenas, en esta emblemática calle, en reconocimiento a la labor de acogida que había realizado con todos ellos después de la guerra.

Y digo que la confusión de lo que vino de Méjico era grande, que sorpresivamente el día de la inauguración solemne de dicho monumento, y cuando sonaban las atronadoras palmas del centenar de personas que esperaban que se descubriera el busto del presidente, surgieron las voces de su hijo llamado Cuauhtemoc Cárdenas, que dijo: ¡ESTE NO ES MI PADRE¡

El Alcalde de Córdoba, Herminio Trigo, cariacontecido, empezó a sudar y sudar, lleno del bochorno lógico por el error que se había cometido, y que parecía una escena cómica sacada de cualquier película de Berlanga. Después de un mes con el pedestal vacío, ese error se corrigió no sin antes comprender, que todo lo que venía de Méjico, era bastante confuso. Los exilados se habían equivocado de rostro.


M. Estévez


martes, 29 de septiembre de 2009

Por cada rata que se ve, hay diez escondidas

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...
Esta frase la pronunció el Padre Antonio Diez Blanco, en una clase que nos impartió en Febrero del 1959. Era en el Aula grande que había junto al despacho del Padre Roses, y allí estábamos prácticamente todos los alumnos que hacíamos el Tercero de Oficialía Industrial, pues la asignatura era común.

La asignatura era nueva en aquel curso y se llamaba SEGURIDAD E HIGIENE Y RELACIONES HUMANAS. El profesor era un dominico, posiblemente de los mayores en edad de los que había en aquellos tiempos. Al parecer además de fraile, tenía la carrera de médico de empresa.

Recuerdo que esta asignatura se nos facilitaba en apuntes de multicopista. Todo su temario se componía de materias “muy lógicas” y que eran del día a día. Y la frase del encabezamiento, nos la comentó el Padre Diez, al tratar el tema de la DESRATIZACIÓN.

La lógica del temario, y por la habilidad y suficiencia con que lo exponía el Padre Diez, hizo que la clase nos resultara muy amena. Quizás por ello, algunos descuidamos el estudio de la “letra pequeña” de la misma.


ANGEL MADRID PINTOR

Estábamos en el examen final de esta asignatura, que se celebró en el Aula General del Colegio Gran Capitán. La presidencia del tribunal la ocupaba un profesor venido de Madrid, que vestía una raída chaqueta blanca de verano. Al parecer era el Director del Colegio “La Paloma de Madrid. Por su comentada severidad para los exámenes, nos había llegado la noticia de que le apodaban “Mister Jaque”. Nada más entregarnos el temario de examen, pronto pudimos comprobar que nos solicitaban “contestaciones” que ni tan siquiera habíamos repasado. (letra pequeña). El grupo de los afectados por esta “dificultad”, éramos: Ángel Madrid Pintor, Manuel Serrano Ramírez, Manuel Huertas de Gracia, Juan Quirós Reyes, Juan Navarro Llorente, Rafael Ojeda Amate, etc. etc. Y lógicamente yo. Todos externos, y si normalmente solíamos estar unidos en los recreos y patios, en el examen también estábamos “unidos” por el desconocimiento de cuatro preguntas de aquel temario.

Ocupábamos el rincón posterior que pegaba pared con pared con el despacho del Director. Allí, en la parte trasera, nos cruzábamos las miradas y no había nada que hacer. No nos podíamos ayudar, ya que ninguno se conocía “aquellas dichosas” contestaciones.

Aparte de eso, la presencia del tal “Mister Jaque”, nos impedía hacer nada de “atrevimiento”, para subsanar aquel presumible desastre que se nos avecinaba.


La entrada en el Aula del padre Roses y el Padre Larrañeta, cambió un poco la rigidez del tribunal, pues el temido “Mister Jaque”, se levantó para saludar a los dos frailes y se entretuvo un rato charlando con el Director Padre Roses. Aquello fue como una bendición caída del Cielo.

De pronto, vemos como uno de los compañeros más preparados que teníamos, se levanta para entregar su examen ya finalizado. Se trataba del palentino Ibáñez Hoyos, que además de excelente persona, era de los tíos más empollones y preparados que posiblemente hubo en el Colegio Gran Capitán de nuestra inolvidable época. Como impulsado por un resorte, detrás de él, surge la imagen alta y desgarbada del bueno de Ángel Madrid Pintor, el cual simulando que iba a por un folio en blanco a la mesa de la presidencia, se entretuvo en coger el Examen, que acababa de soltar el citado Ibáñez Hoyos. Tranquilamente se dedicó a copiarlo en su pupitre. Una vez que terminó, lo fue pasando a todo el grupo del rincón. Al final lógicamente todos aprobamos el examen y con buena nota.

Al salir del examen comentábamos que las peguntas se referían fundamentalmente al tema de “prevención de accidentes” en las empresas y al empleo de las prendas de Seguridad e Higiene. Como suele decirse, aquello que se “copia”, nunca se olvida.

Efectivamente, con mi llegada al mundo del trabajo (02/07/1962), pude comprobar desde el primer día, que “aquellas” preguntas estaban “vivas” en mi empresa. El Comité de Seguridad e Higiene, velaba en todo momento porque a los trabajadores no le faltara en ningún momento, sus prendas de seguridad y prevención para realizar su trabajo.

D. Francisco Rodríguez Caracuel, Inspector de Trabajo, estaba un día si y otro también en los talleres de fábrica, levantando Actas de Sanción por todo aquello que le denunciaba el Comité, o el mismo, interpretaba pudiera poner en peligro la seguridad de los trabajadores. De aquello pueden dar fe todos los compañeros que como yo, estuvimos en Westhinghouse, (unos 21),1 De todos ellos, hubo algunos que incluso llegaron a ocupar cargos de representación social. (Arjona Vázquez, Luque Aranda y Mudarra Aceituno). Concretamente algunos pertenecieron al llamado Comité de Seguridad e Higiene.

Contracta el susto que pasamos en aquel examen, y las posteriores experiencias en la empresa, con la dejadez total que se aprecia ahora en el tema de la Seguridad e Higiene.

Posiblemente en aquellos tiempos con el ansia de conseguir la Democracia, se reivindicaba todo. En estos momentos en que el Jefe del Estado, está consolidado en su Palacio y los líderes Políticos y sindicales, ostentan más o menos la posición que apetecían, da la impresión de que ya no son “interesantes” aquellas reclamaciones.

Muchas veces me pregunto donde están los Inspectores de Trabajo y Técnicos competentes en la Prevención de Accidentes. Hoy en Córdoba, se puede apreciar por sus calles, sobre todo en estas obras programadas para “paliar el paro”, como la mayoría de los trabajadores, trabajan ignorando de forma olímpica cualquier medida de Seguridad e Higiene en su trabajo. Se les ve sin casco, sin ropa y calzado adecuado. Sin gafas protectoras, sin pantallas, etc, etc. Mientras utilizan potentes portátiles cortando losas, mármoles, hierros, maderas y todo lo que se ponga por delante. No solo falta seguridad para los trabajadores, sino que ponen en peligro evidente a todos los viandantes que pasan continuamente por la calles.

Y para más INRI, hay trabajadores de la construcción que en plena hora punta y en uno de los puntos más concurridos de la circulación, se ponen a DIRIGIR EL TRÁFICO.


Yo le preguntaría a algunas empresas de estas que ponen a sus trabajadores a “dirigir” la circulación, en que PROCEDIMIETO DE TRABAJO, de su supuesta Homologación, se contempla esta faena.

Comentando todo esto con algún viejo compañero de la Universidad, alguno ha llegado a la simpática conclusión de que:

-Por cada político o sindical que cumple su cometido, hay diez escondidos que da la impresión que no lo hace-.


(1)
Arjona Vázquez Métodos Trafos.
Vázquez Martín Fresas Aparellaje
Gómez Carrasco (2) Montaje Aparellaje y Herramental Nuclear
Salcedo Métodos Trafos.
Granados Montaje Aparellaje
Rando Corella Métodos Aparellaje
Zapata Valoración P. Trabajo
Luque Aranda Bobinaje Columna
Martínez Bermúdez Montaje Acorazados
Pérez Gant Sistemas
Fuentes Villarejo Estudios Trafos
Sepúlveda Mora Presupuestos
Velasco Cabello Estudios Trafos.
Fernández Pérez Control de Costes
Tamajón Control de Producción
Villen Alcaide Tornos Aparellaje
Florido Hermoso Calidad Trafos.
Mudarra Aceituno Métodos Trafos.
Rosal Moya Estudios Aparellaje
Estévez Recio D.º. Personal

Salvo uno o dos, que son autónomos, todos jubilados


M. Estévez